¿Por qué surge y su importancia?

En el pasado la actitud de las empresas de los países desarrollados promovía la estrategia de “contaminar y después limpiar”, o “la solución para la contaminación es la dilución”. La falta de normatividad ambiental, limitaba la responsabilidad social de las mismas para atender problemas de contaminación y evitar accidentes, atendiendo de manera prioritaria, la maximización de la utilidad de la empresa en un corto plazo.

 

Actualmente el cumplimiento de la normatividad exige una vigilancia permanente que garantice la vigencia de las autorizaciones, permisos y licencias; la revisión minuciosa de los procesos de producción o servicios para identificar fuentes de emisión de contaminantes; verificar el funcionamiento adecuado de los dispositivos de prevención y control de la contaminación e implantar un sistema de administración ambiental, entre otros.

 

El componente ambiental, poco a poco, se incorpora a la actitud de la empresa, como una necesidad de supervivencia, no sólo de la propia, sino de todo el sistema. Las acciones pasan de ser simplemente reactivas a ser preventivas y proactivas, en función, principalmente, de la evolución del nivel de conciencia ecológica. En ese sentido la Auditoría Ambiental tiene un enfoque que incluye principios legales, administrativos, científicos y técnicos, que pretenden evaluar la contaminación que se genera, así como los riesgos, el grado de cumplimiento de la normatividad ambiental y de los parámetros internacionales, las buenas prácticas de operación e ingeniería aplicables, la identificación de los daños causados al medioambiente y las acciones preventivas o correctivas necesarias para evitarlos.